El inicio del año ha estado marcado por las medidas de corrección implementadas por el nuevo gobierno, que han ocasionado cierta contracción generalizada de la economía.
La finalización del control sobre el mercado de cambio fue la primera de una serie de medidas orientadas a sanear el gasto público. La revisión del empleo en el sector público, la asignación de subsidios a empresas de servicios y la actualización de las tarifas que estas empresas cobran por los mismos, fueron algunas de las políticas más importantes implementadas durante el primer trimestre del año. Todo esto ha estado acompañado por una revisión de la política fiscal, entre la que destaca el proyecto de ley de impuesto a las ganancias.

El mercado de oficinas clase A continúa presentando un escenario con escasa disponibilidad. Frente a este panorama los edificios en construcción comienzan a captar la atención de los potenciales inquilinos, y en algunas zonas son casi la única opción para empresas que necesitan grandes superficies.
El precio de renta continúa con su tendencia ascendente impulsado no solo por la escasez de superficie disponible, sino también por el precio de alquiler pedido para los nuevos edificios que entrarán al mercado a corto plazo, que cuentan con servicios y características edilicias de última generación.
Por el lado de la demanda, los inquilinos han aceptado con bastante naturalidad el mayor esfuerzo requerido para el pago del alquiler, debido a la liberación del mercado de cambio y el consecuente aumento del valor del Dólar.