El mercado de oficinas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) está estructuralmente sub-ofertado.
En consecuencia, y salvo crisis extremas como la del 2001, nunca hay una vacancia alta. Por eso, para entender la situación real de este mercado, buscamos formas complementarias de medirlo. Encontramos que la vacancia de largo plazo es un indicador relevante y a inicios de 2014 empezamos a registrarla.
En un contexto económico y político de gran incertidumbre, las empresas están a la espera de señales más claras sobre el rumbo que podría tomar el país. Como resultado, la absorción de oficinas ha bajado, lo que provoca una acumulación de superficie disponible por más tiempo.